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lunes, 13 de abril de 2020

13 de enero de 2020, de la Garganta del Todra a Merzouga.

Abrimos las ventanas de nuestra habitación y...



...un paisaje impresionante nos atalanta, no nos importa el frescor que entra, vale la pena saborear esa mezcla de luz, naturaleza e invierno.

Desayunamos con los abrigos puestos y nos despedimos de nuestro peculiar alojamiento en la kasbah junto a la Garganta del Todra. Como todavía es temprano decidimos acercarnos a observar su impresionante verticalidad justo antes de que los comerciantes empiecen a montar sus puestos de artículos para turistas.


Nosotras en el Todra.

Un largo viaje nos espera, doscientos kilómetros por las áridas tierras predesérticas con una única consigna, disfrutar.

No tardamos demasiado en detenernos cuando, pasada Tinejdad, localizamos en un arroyo una pareja de tarros canelos. Bimbo para mi, aunque no para Teresa.


Tadorna ferruginea (tarro canelo), Tinejdad.

Andaba también por allí una garza real pero, más tímida, no me permitió que la fotografiase.


Buteo rufinus (ratonero moro), Tinejdad.

Desandamos un kilómetro para dejar la N10 y tomar la R702 en dirección a Jorf, no teníamos prisa pero sí queríamos llegar con tiempo a Rissani para intentar localizar los turdoides rojizos. 


Buteo rufinus (ratonero moro), Tinejdad.

La carretera resultó absolutamente tranquila, permitiéndonos parar allí donde consideramos oportuno o...

Bucanetes githagineus (camachuelo trompetero), Jorf.

... donde surgiese la posibilidad de observar la fauna local, así tuvimos la suerte de disfrutar de algunas primicias más...



Ammomanes deserti (terrera sahariana), Jorf.

... como la terrera sahariana...,


Ammomanes cinctura (terrera colinegra), Jorf.

... la terrera colinegra o...


Ammomanes cinctura (terrera colinegra), Jorf.

... la tórtola senegalesa.


Streptopelia senegalensis (tórtola senegalesa), Jorf.

Una jornada estupenda plena de bimbos, aunque sin permitirnos las fotografías que nos hubiesen gustado, no se muy bien por que todas las aves nos aparecían a contraluz,


Emberiza sahari (escribano sahariano), Jorf

incluso muy cerca,


Emberiza sahari (escribano sahariano), Jorf

pero siempre a contraluz.


Montícola solitarius (roquero solitario), Jorf.

Bueno, no siempre, el roquero solitario decidió aparecer en la cumbrera de una casa de adobe con una luz estupenda.


Oenanthe leucopyga (collalba yebélica), Jorf.

Una collalba yebélica por acá...


Lanius meridionalis (Alcaudón norteño), Jorf.

... y un alcaudón norteño por allá para acabar llegando a Rissani y comprobar de nuevo cuan fiables eran las localizaciones que nos habían pasado las compañeras de la SAO.


Argya fulva (turdoide rojizo), Rissani.

Impresionante, se podría decir que encontramos a los turdoides rojizos en el mismo arbusto que nos habían reseñado.


Argya fulva (turdoide rojizo), Rissani.

Un auténtico gustazo poder encontrar con esa facilidad uno de los bimbos más deseados de nuestro viaje y, además, con una maravillosa luz.


Argya fulva (turdoide rojizo), Rissani.

Como aún quedaba un hasta el ocaso quisimos seguir aprovechando nuestra excelente racha de primicias para ver si podíamos localizar algún corredor sahariano en el entorno de Merzouga. Y sí, conseguimos ver un par de ellos, aunque la escasa luz y la enorme distancia no nos permitieron, ni siquiera, intentar obtener una foto.


Atardecer en Merzouga.

Una jornada impresionante culminada con una preciosa puesta de sol en medio del desierto, solo faltaba que, como así fue, nuestro alojamiento en Hassilabied, Merzouga Camp, superara nuestras expectativas.

Los iconos grises del mapa indican las localizaciones de nuestras observaciones en esta jornada.



Si te apetece ver alguna foto más de esta jornada no tienes más que pulsar aquí.



domingo, 12 de abril de 2020

12 de enero de 2020, Tagdilt track.

Que bueno disponer de un cuarto de baño pequeño, cuando hace frío y no hay calefacción, para poder calentarlo con el agua calentita de la ducha. Fuera hacía frío de verdad, algo así como tres grados bajo cero y en nuestro albergue también disponíamos de fresquito del bueno, de hecho disfrutamos de nuestro delicioso desayuno con el abrigo puesto. 

Al salir encontramos el coche con el parabrisas completamente congelado y, mientras quitábamos el hielo, por primera vez en nuestro viaje se nos acercaron unos niños con intención de que les diésemos algunas monedas.

Era temprano y teníamos por delante un claro día de invierno para disfrutar de su luz y de algunas delicatessen ornitológicas que nos habían reseñado nuestras compañeras de la SAO (Sociedad Albacetense de Ornitología).

Saliendo del Valle del Todra, un poco antes de llegar a Tinghir, la vega del río se nos mostró en todo su esplendor.

Valle del Todra, Tinghir.

Nuestro destino era el "old Tagdilt track", una pista que surgía del vertedero de Boumalne Dades hacia el poblado de Tagdilt, un espacio estepario en el que resulta relativamente sencillo disfrutar con la presencia de aves típicas de este biotopo.


Buteo rufinus (ratonero moro), Tinghir.

Luz, color y un viento suave pero frío nos permitirían observar con mayor facilidad nuestras ansiadas primicias, de hecho, apenas salimos de Tinghir, una pareja de busardos moros se puso a ciclear sobre nuestras cabezas, no era un mal inicio.


Buteo rufinus (ratonero moro), Tinghir.

Tras disfrutar un rato con sus vuelos y con la presencia de otra pareja, en este caso de collalba yebélica, volvimos a tomar rumbo al Tagdilt track.


Oenanthe leucopyga (collalba yebélica), Tinghir.

A nuestra llegada al entorno del vertedero pudimos comprobar que, efectivamente, el mundo es un pañuelo, y es que volvimos a encontrarnos con los pajareros franceses con los que coincidimos el día anterior en Amerzgane, en esta ocasión persiguiendo a una pareja de collalbas culirrojas.



Oenanthe moesta, macho (collalba culirroja), Tagdilt track.

No tardó mucho en llegar su guía, al que saludamos entablando la conversación suficiente como para descubrir que fue el mismo guía con el que el año anterior habían estado nuestras compañeras de la SAO en la zona de Merzouga. Intercambiamos direcciones de facebook y teléfonos por si queríamos contratar a su hermano cuando llegasémos nosotras al Erg Chebbi, pero dado nuestro exiguo presupuesto y contando con la información de nuestras compañeras declinamos esa posibilidad. Por si a alguien le puede interesar aquí tenéis el contacto de Hamid Mezane.


Oenanthe moesta, hembra (collalba culirroja), Tagdilt track.

No tardaron mucho en seguir su camino mientras nosotras seguíamos disfrutando de nuevas especies que echarnos a los prismáticos, telescopio o teleobjetivo.


Eremophila bilopha (alondra sahariana), Tagdilt track.

Las primeras que pudimos localizar fueron las alondras saharianas, con su singular tocado.


Eremophila bilopha (alondra sahariana), Tagdilt track.


Una alegría el poder disfrutar tan estupendamente de uno de los bimbos al que le teníamos más ganas.



Ramphocoris clotbey (calandria picogorda). Tagdilt track.

Algo más, y en peores condiciones por la distancia y la luz, nos costaron de localizar las calandrias picogordas, aunque las pudimos observar aceptablemente con el telescopio.



Galerida cristata (Cogujada común), Tagdilt track.

Tres bimbos en un solo día se puede definir como éxito, pero aun nos quedaba el atardecer por delante y quizás pudiésemos sumar alguna primicia más a nuestra nómina.



Motacilla alba (lavandera blanca), Tagdilt track.

En estas localizamos un pozo con abrevadero para el ganado, cabras y dromedarios, un auténtico tesoro en medio de aquel desierto, lugar que nos pareció de lo más interesante para disfrutar de la puesta de sol esperando que viniesen a beber diferentes aves.


Oenanthe leucopyga, joven (collalba yebélica), Tinghir.

Así fue, ya que tuvimos la ocasión de ver y fotografiar algunas especies bastante comunes como la cogujada común y la lavandera blanca...


Bucanetes githagineus (camachuelo trompetero). Tagdilt track.

... y otras menos habituales para nosotras como un jovencito de collalba yebélica 
o un bimbo para mí, que no para Teresa, como el camachuelo trompetero.


Psammomys obesus (jird gordo), Tagdilt track.

También nos llamó la atención un roedor que descubrimos saboreando los últimos rayos de sol y el calorcito acumulado en el brocal del abrevadero, el jird gordo.



Passer domesticus (gorrión común), Tagdilt track.

Sorprendente fue descubrir que todos los gorriones de los alrededores iban llegando al entorno del pozo...


Passer domesticus (gorrión común), Tagdilt track.

... ¡porque utilizaban los huecos y repisas de sus paredes interiores para pasar la noche!

Ni la luz ni el día daban para más, solo nos restaba ir volviendo tranquilamente a nuestro alojamiento, eso sí, parando antes en Tinghir a degustar una excelente pizza vegetariana.


Con Hamid en Tagdilt track

Los iconos de color anaranjado del mapa corresponden a las ubicaciones de las observaciones de este día.



Si quieres ver alguna foto más de esta jornada, no lo dudes, pincha aquí.

¡Hasta la próxima!




sábado, 11 de abril de 2020

11 de enero de 2020, de Imlil a Tinerghir.

El día amaneció frío, algo muy propio en el mes de enero a una altitud superior a los mil setecientos metros, pero despejado, desde las ventanas de nuestra preciosa habitación se apreciaba en toda su magnitud la belleza de las cumbres del Atlas que circundan Imlil. Al bajar hacia el salón el aroma del café recién hecho mezclado con el olor de las tortitas calientes hizo que empezásemos a salivar. Un delicioso desayuno casero dispuesto sobre la mesa nos invitaba tomar energías para afrontar un largo viaje por las carreteras marroquíes.


Passer domesticus (gorrión común), Tahnaut.

Descansadas y con la pancita llena, sin tener ninguna prisa ni más objetivo que el disfrutar de un largo viaje por paisajes completamente diferentes a los nuestros, junto a la persona con la que quieres estar, ¿qué más se puede pedir?

Passer domesticus (gorrión común), Tahnaut.

Nos sorprendieron muy agradablemente las carreteras de nuestros vecinos del sur, anchas y bastante bien asfaltadas, con una circulación escasa y muy civilizada, nada que ver con la alucinante experiencia que vivimos por las rutas de Georgia unos meses antes. Un auténtico placer hasta que, de repente, tropezamos con las obras en la N9. Un tramo en obras con poco tráfico es algo que se puede hacer más o menos llevadero. Doscientos kilómetros en obras atravesando el Atlas..., resultó insospechadamente divertido. Cosas de viajar en pareja, risas, arrumacos (cuando teníamos que detenernos), historias imaginarias acerca de cualquier situación..., vamos, que cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos llegando al único punto de esta jornada que nos habían reseñado los compañeros de la SAO (Sociedad Albacetense de Ornitología) de su viaje por estas tierras el año anterior, Amerzgane y la collalba núbica o magrebí.


Oenanthe lugens halophila (collalba magrebí), Amerzgane.

En un desvío a una carretera secundaria no nos sorprendió en absoluto encontrarnos con un oriundo parado en un descampado a la salida de una curva (en el poco tiempo que llevábamos en Marruecos ya habíamos detectado la afición que tienen allí algunos hombres a aparecer en los lugares más insospechados recortando silueta sin vislumbrarse ningún vehículo en el que llegar u objetivo a consumar), pero lo que sí que nos divirtió fue encontrar a tres europeos armados con sus cámaras y teleobjetivos persiguiendo a un pajarito. Frenazo y a aprovechar la coyuntura. Parados como estábamos en la cuneta, los tres franceses acorralando y aproximando a la preciosa collalba magrebí hacia nuestra posición, era cuestión de desenfundar mi herramienta y aprovechar el favor que me estaban haciendo aunque fuera ligeramente a contraluz.


Oenanthe lugens halophila (collalba magrebí), Amerzgane.

Contentas y agradecidas, tras disparar una buena cantidad de fotos, haciendo un amable gesto de saludo pero sin hablar para no espantarles el pajarete, seguimos hacia adelante hasta la pista donde el GPS nos indicaba la reseña de nuestros compañeros. Allí, sobre una mata seca, mostrando toda su belleza y fotogenia, nuestra primera collalba yebélica no tuvo ningún inconveniente en que anduviésemos un rato por sus predios.


Oenanthe leucopyga (collalba yebélica), Amerzgane.

Dos bimbos en apenas unos centenares de metros, cuanto gustete. Sí, ya sé, en un país que no es el tuyo es mucho más fácil bimbear. Me da igual, dos preciosas primicias en nuestra primera parada era para estar muy satisfechas.


Oenanthe leucopyga (collalba yebélica), Amerzgane.

Aún nos quedaban un par de bimbos en lo que restaba de viaje, aunque uno de ellos, el avión isabelino, no lo pudiésemos fotografiar hasta la semana siguiente.


Galerida macrorhyncha (cogujada magrebí), Amerzgane.

A pesar del espectacular paisaje semidesértico esperábamos haber encontrado mayor presencia de fauna, nos sorprendió bastante el recorrer kilómetros y kilómetros sin apenas ver más que algunos gorriones comunes o cogujadas, aunque algunas de estas eran de la subespecie magrebí, bimbo.


Galerida macrorhyncha (cogujada magrebí), Amerzgane.

Y así, entre risas, pajaritos (pocos) y paradas a disfrutar de los singulares paisajes que nos ofrecía la ruta acabamos llegando de anochecida a nuestro destino, bueno, intentando llegar a nuestro destino, cosas del google maps que estuvo llevándonos de un lugar a otro un buen rato hasta que decidimos cambiar al mapsme para ya liarnos por nuestros propios medios. Y es que era realmente complicado llegar a nuestro alojamiento, y más con nuestra mentalidad europea o nuestro desconocimiento de las peculiaridades magrebíes. A ver, el gps nos llevó por el cauce de una rambla, más o menos alisada por una topadora, hasta la confluencia de esta con un río sobre el que se encontraba una pasarela conformada por un par de tablones..., glups. Claro, esa situación se nos hacía incomprensible a pesar de un discreto cartelillo que indicaba que era por allí "Riad Jardin des Gorges"..., al final por allá que nos metimos cargadas con nuestro equipaje pero no acabábamos, entre la oscuridad apenas atenuada por un farolillo, los pasadizos de la kasbah, la falta de más señalización y que no cogían el teléfono en alojamiento, de encontrar el lugar.


Galerida theklae (cogujada montesina), Tahnaut.

Al final cogieron el teléfono y en dos minutos nuestro amable anfitrión apareció sonriente y bien dispuesto a guiarnos a nuestro destino acarreando parte de nuestro equipaje. El lugar era sorprendéntemente acogedor, con una cocina local rica, sabrosa y muy abundante. Un espacio frecuentado por escaladoras de todo el mundo que acaban recalando aquí llamadas por las impresionantes y conocidísimas paredes de la Garganta del Todra.


Galerida theklae (cogujada montesina), Tahnaut.

Un lugar recomendable, que podría ser muy recomendable si contase con algún sistema de calefacción, en el que gracias a las cuatro tupidas mantas con las que contábamos en nuestra habitación pasamos confortablemente la noche.

En el maps encontrarás en verde las localizaciones de los avistamientos de esta jornada.



Si quieres ver alguna foto más de esta jornada, ya sabes, pulsa aquí.

Hasta la próxima.